{"id":1396,"date":"2020-03-19T10:26:09","date_gmt":"2020-03-19T10:26:09","guid":{"rendered":"https:\/\/lamoliciedeagullo.com\/?p=1396"},"modified":"2020-03-19T13:26:43","modified_gmt":"2020-03-19T13:26:43","slug":"cronicas-del-confin-la-huida-del-pintor-notcha-cuento-japones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/?p=1396","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas del conf\u00edn: La huida del pintor Notcha (cuento japon\u00e9s)"},"content":{"rendered":"<p>Sexto d\u00eda de confinamiento en La Guancha (norte de Tenerife, bajo el Teide). Vuelve esa bruma sin forma, dej\u00e1ndonos en medio de una calma chicha sin norte, flotando en una nada gris y lluviosa&#8230; Y la remota historia del pintor japon\u00e9s se nos antoja m\u00e1s que un sue\u00f1o\u2026<\/p>\n<p><em>La Guancha. Jueves, 19 de marzo de 2020<br \/>\n<\/em>M\u00fasica recomendada: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=sGm-yPqlAdA\"><strong>Lonely avenue (The Animals)<\/strong><\/a><\/p>\n<p>En una regi\u00f3n h\u00fameda y verde, sonriente y siempre primaveral de la inmensa China, naci\u00f3 el extra\u00f1o pintor <strong>Notcha<\/strong>.<br \/>\nVamos a contar una curiosa historia de ese pintor chino que, en tiempos ya lejanos huy\u00f3 del palacio imperial sin que nunca nadie haya sabido de \u00e9l.<br \/>\nSu vida de ni\u00f1o hab\u00eda sido siempre alegre entre prados y blancos \u00e1rboles floridos. \u00a1La aldea, la dulce aldea, sus viejos padres campesinos, el r\u00edo transparente entre ca\u00f1averales de bamb\u00fa\u2026!<\/p>\n<p>Aquello era todo su gozo y toda su vida. Hasta cuando dorm\u00eda sonre\u00eda so\u00f1ando en la luz de cristal de sus campos.<br \/>\nDesde muy peque\u00f1o dibujaba los peces y los p\u00e1jaros en las piedras lavadas del r\u00edo, y los reba\u00f1os y pastores en las maderas de los establos. El yeso y el carb\u00f3n eran l\u00e1pices m\u00e1gicos en sus manitas de ni\u00f1o.<br \/>\nNotcha creci\u00f3. En las alquer\u00edas y en los pueblos pr\u00f3ximos todos hablaban de Notcha. Mucha gente ven\u00eda por los caminos para ver las obras preciosas del joven artista. La fama de su m\u00e9rito fue creciendo, hasta llegar al palacio del emperador.<\/p>\n<p>Un d\u00eda el emperador llam\u00f3 a Notcha. Notcha se arrodill\u00f3 tres veces ante el Hijo del Cielo, y toc\u00f3 tres veces el suelo con su frente. El Emperador le dijo:<br \/>\n-Te quedar\u00e1s aqu\u00ed y trabajar\u00e1s para adornar los corredores y los salones del palacio. Ya he mandado que te preparen en una de las salas, tu taller, bien provisto de colores y lacas y ricas maderas. Tu vida cambiar\u00e1 desde hoy. Ya no volver\u00e1s al lugar donde naciste.<\/p>\n<p>Notcha estaba triste. Ya no podr\u00eda ver su casa en la dulce aldea blanca de \u00e1rboles florecidos a la orilla del r\u00edo tembloroso de brisa. Tendr\u00eda que contentarse con so\u00f1ar la alegr\u00eda del campo en las cerradas salas de palacio decoradas con barbados dragones de piedra.<br \/>\nTrabajaba sin descanso para agradar al Emperador. Sus pinturas llenaban los biombos lacados. Las puertas de madera y de hierro y los muros de los templos y salones imperiales. Pero su pensamiento volaba hacia las bellas tierras h\u00famedas donde hab\u00eda vivido feliz.<\/p>\n<blockquote><p>Notcha hab\u00eda hecho su mejor obra; la que llevaba siempre en su pensamiento y en su sue\u00f1o. A \u00e9l no le parec\u00eda una pintura de su regi\u00f3n, sino su regi\u00f3n misma recogida en el cuadro como un milagro<\/p><\/blockquote>\n<p>Un d\u00eda Notcha pint\u00f3 un gran cuadro maravilloso: el transparente cielo de su infancia, el campo, los prados, el puentecillo de estacas en el r\u00edo bordeado de bamb\u00faes y enebros, la blanca aldea a lo lejos entre vuelos de patos salvajes, un rojo sol de aurora y un verde limpio de yerba h\u00fameda.<br \/>\nUn gran cuadro maravilloso, acud\u00edan a verlo pr\u00edncipes y mandarines. Colgado en un lujoso sal\u00f3n del palacio, parec\u00eda una ventana abierta en el recio muro frente al m\u00e1s delicioso y sereno paisaje campesino.<br \/>\nNotcha hab\u00eda hecho su mejor obra; la que llevaba siempre en su pensamiento y en su sue\u00f1o. A \u00e9l no le parec\u00eda una pintura de su regi\u00f3n, sino su regi\u00f3n misma recogida en el cuadro como un milagro. Por eso habr\u00eda pasado largas horas frente a \u00e9l aspirando su aire limpio y fragante, pero el pintor esclavo no pod\u00eda entrar en las grandes salas destinadas a fiestas y recepciones de pr\u00edncipes y nobles. \u00c9l hab\u00eda de vivir en su taller olvidado de todos.<\/p>\n<p>Notcha espiaba siempre para poder ver su cuadro a trav\u00e9s de las puertas entreabiertas. Un d\u00eda, ausentes guardianes y criados, entro muy despacio, descolg\u00f3 el campo verde y se lo llev\u00f3 por corredores oscuros para esconderlo en su taller donde pod\u00eda contemplarlo ilusionado.<br \/>\nLa voz de alarma reson\u00f3 imponente en el palacio y se extendi\u00f3 por toda la ciudad. La pintura maravillosa hab\u00eda desaparecido. El Emperador estaba furioso y amenazador. Mil soldados buscaron al ladr\u00f3n. Llegaron a todas las casas y a todos los rincones. Por fin hallaron el cuadro en el taller de Notcha, escondido detr\u00e1s de un gran tibor entre tablas y lienzos.<br \/>\nEl Emperador mand\u00f3 encarcelar a Notcha y le orden\u00f3 que siguiera pintando cuadros en la prisi\u00f3n para adornar su palacio.<br \/>\nNotcha no pod\u00eda pintar. Le faltaba luz a sus ojos y alegr\u00eda a su alma.<br \/>\nEntonces lo llam\u00f3 el Emperador y le dijo:<\/p>\n<p>-Vendr\u00e1s otra vez a vivir y a trabajar en palacio. Para que te contentes te dejar\u00e9 a solar con tu cuadro unos momentos cada d\u00eda, pero si intentas algo que pueda enojarme ser\u00e1s castigado sin compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Notcha continu\u00f3 su trabajo. Cada d\u00eda se le ensanchaba el alma de esperanza frente al campo libre de su verde pa\u00eds. Despu\u00e9s segu\u00eda sufriendo la pesada tristeza del palacio imperial.<br \/>\nUn d\u00eda ya no pudo resistir m\u00e1s, se encontraba solo en la amplia sala, ante el paisaje suyo, mir\u00e1ndolo con grandes ojos muy abiertos. Su aldea, su aldea verde y luminosa; ancho el campo para correr sin llegar al fin, para abrazarse a los \u00e1rboles, para cantar con el viento y o\u00edr su murmullo en los ca\u00f1averales de bamb\u00fa\u2026, para huir de este otro mundo negro y pesado como una c\u00e1rcel. S\u00ed, ancho el campo, all\u00ed cerca, blancos de prados, para pisarlo para correr all\u00e1 con los brazos abiertos como alas\u2026Y Notcha se acerc\u00f3, se acerc\u00f3, dio un peque\u00f1o salto, se meti\u00f3 en el cuadro, en el campo, en los prados, sin buscar los caminos, corriendo, corriendo, sin descanso, alej\u00e1ndose, haci\u00e9ndose poco a poco peque\u00f1o, peque\u00f1ito, hasta perderse en el horizonte azul\u2026<\/p>\n<p>Cuando los guardianes entraron para retirar a Notcha no lo encontraron. El emperador se enfureci\u00f3. Era imposible que hubiera salido de all\u00ed sin ser visto. Un sabio mandar\u00edn encontr\u00f3 la explicaci\u00f3n del misterio.<br \/>\nNotcha hab\u00eda huido por el cuadro, meti\u00e9ndose y corriendo por el paisaje que hab\u00eda pintado. A\u00fan se ve\u00edan las huellas de sus pisadas en la hierba h\u00fameda de los prados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sexto d\u00eda de confinamiento en La Guancha (norte de Tenerife, bajo el Teide). Vuelve esa bruma sin forma, dej\u00e1ndonos en medio de una calma chicha sin norte, flotando en una nada gris y lluviosa&#8230; Y la remota historia del pintor japon\u00e9s se nos antoja m\u00e1s que un sue\u00f1o\u2026 La Guancha. 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