{"id":1434,"date":"2020-03-27T12:29:44","date_gmt":"2020-03-27T12:29:44","guid":{"rendered":"https:\/\/lamoliciedeagullo.com\/?p=1434"},"modified":"2020-03-27T12:29:44","modified_gmt":"2020-03-27T12:29:44","slug":"cronicas-del-confin-la-leyenda-cantabra-real-del-hombre-pez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/?p=1434","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas del conf\u00edn: La leyenda c\u00e1ntabra \u00bfreal? del hombre pez"},"content":{"rendered":"<p>Decimocuarto d\u00eda de confinamiento bajo el Teide (nevado). Dicen que las leyendas siempre se sustentan en algo real. \u00c9sta de Cantabria, por muy asombrosa que parezca, est\u00e1 datada y certificada por autoridades (civiles y eclesi\u00e1sticas) y prohombres de la Espa\u00f1a del siglo XVII. Y relatada aqu\u00ed por <strong>Feijoo<\/strong>. <em>Se non \u00e8 vero, \u00e8 ben trovato\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>La Guancha. Viernes, 27 de marzo de 2020<\/em><br \/>\nM\u00fasica recomendada: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=4vhp68z9_PM\"><strong>Jambalaya (Van Morrison &amp; Linda Gail Lewis)<\/strong><\/a><\/p>\n<p><em>(Benito Jer\u00f3nimo Feijoo (1676-1764), Teatro cr\u00edtico universal (1726-1740), tomo sexto (1734). Texto tomado de la edici\u00f3n de Madrid 1778 (por Andr\u00e9s Ortega, a costa de la Real Compa\u00f1\u00eda de Impresores y Libreros), tomo sexto (nueva impresi\u00f3n, en la cual van puestas las adiciones del Suplemento en sus lugares), p\u00e1ginas 273-314.)<\/em><\/p>\n<p>\u201cEl caso, que da materia a este Discurso, es tan extra\u00f1o, tan exorbitante del regular orden de las cosas, que no me atrever\u00eda a sacarle a la luz en este Teatro, y constituirme fiador de su verdad, a no hallarle testificado por casi todos los moradores de una Provincia, de los cuales muchos, que fueron testigos oculares, y dignos de toda fe, a\u00fan viven hoy. La noticia se difundi\u00f3 algunos a\u00f1os ha a varias partes de Espa\u00f1a debajo de la generalidad, que un Mozo, natural de las Monta\u00f1as de Burgos, se hab\u00eda arrojado al mar, y vivido en \u00e9l mucho tiempo, como pez entre los peces; y confieso, que entonces no le di asenso, de que no estoy arrepentido; pues fuera ligereza creer un suceso de tan extra\u00f1o car\u00e1cter, sin m\u00e1s fundamento, que una voz pasajera. A\u00f1ad\u00edase, que esto hab\u00eda sido efecto de una maldici\u00f3n, que sobre dicho Mozo hab\u00eda fulminado su madre; pero esta circunstancia fue falsamente sobrepuesta a la verdad del suceso, como veremos despu\u00e9s.\u201d<\/p>\n<p><strong>Tras la estela del hombre pez<br \/>\n<\/strong>\u201cEn el Lugar de Li\u00e9rganes, de la Junta de Cudeyo, Arzobispado de Burgos, distante dos leguas de la Villa de Santander hacia el Sudeste, viv\u00edan <strong>Francisco de la Vega<\/strong>, y <strong>Mar\u00eda del Casar<\/strong> su mujer, vecinos de dicho Lugar, los cuales tuvieron en su matrimonio cuatro hijos, llamados <strong>Don Tom\u00e1s<\/strong> (que fue Sacerdote), <strong>Francisco, Jos\u00e9<\/strong>, y <strong>Juan<\/strong>, que vive todav\u00eda, de edad de setenta y cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>Viuda dicha Mar\u00eda del Casar, envi\u00f3 al referido hijo Francisco a la Villa de Bilbao a aprender el oficio de Carpintero, de edad de quince a\u00f1os, en cuyo ejercicio estuvo dos a\u00f1os, hasta que el de 1674, habiendo ido a ba\u00f1arse la V\u00edspera de San Juan con otros mozos a la R\u00eda de dicha Villa, observaron \u00e9stos se fue nadando por ella abajo, dejando la ropa con la de los compa\u00f1eros, y creyendo volver\u00eda, le estuvieron esperando, hasta que la tardanza les hizo creer se hab\u00eda ahogado, y as\u00ed lo participaron al Maestro, y \u00e9ste a su Madre Mar\u00eda del Casar, que llor\u00f3 por muerto a dicho su hijo Francisco.<\/p>\n<p>El a\u00f1o de 1679 se apareci\u00f3 a los Pescadores del mar de C\u00e1diz, nadando sobre las aguas, y sumergi\u00e9ndose en ellas a su voluntad, una figura de persona racional y que queriendo arrim\u00e1rsele, se les desapareci\u00f3 el primer d\u00eda; pero dej\u00e1ndose ver de dichos Pescadores el siguiente, y experimentando la misma figura, y fuga, volvieron a tierra contando la novedad, que habi\u00e9ndose divulgado, se aumentaron los deseos de saber lo que fuese, y fatigaron los discursos en hallar medios para lograrlo; y habi\u00e9ndose valido de redes que circundasen a lo largo la figura, que se les presentaba, y de arrojarle pedazos de pan en el agua, observaron, que los tomaba, y com\u00eda, y que en seguimiento de ellos se fue acercando a uno de los barcos, que con el estrecho del cerco de las redes le pudo tomar, y traer a tierra; en donde habiendo contemplado \u00e9ste, que se consideraba monstruo, le hallaron hombre racional en su formaci\u00f3n, y partes; pero habl\u00e1ndole en diversas lenguas, en ninguna, y a nada respond\u00eda, no obstante haberle conjurado, por si le pose\u00eda alg\u00fan esp\u00edritu maligno, en el Convento de San Francisco donde par\u00f3; pero nada bast\u00f3 por entonces, y de all\u00ed a algunos d\u00edas pronunci\u00f3 la palabra Li\u00e9rganes; la que ignorada de los m\u00e1s, explic\u00f3 un mozo de dicho Lugar, que se hallaba trabajando en la referida Ciudad de C\u00e1diz, diciendo era su Lugar, que estaba situado en la parte arriba mencionada; y <strong>Don Domingo de la Cantolla<\/strong>, Secretario de la Suprema Inquisici\u00f3n, era del mismo lugar; con cuya noticia un sujeto, que le conoc\u00eda, le escribi\u00f3 el caso; y Don Domingo le comunic\u00f3 a sus parientes de Li\u00e9rganes, por si acaso hab\u00eda sucedido all\u00ed alguna novedad, que se diese la mano con la de C\u00e1diz. Respondi\u00e9ronle, que nada hab\u00eda m\u00e1s, que haberse desaparecido en la R\u00eda de Bilbao el hijo de Mar\u00eda del Casar, viuda de Francisco de la Vega, que se llamaba tambi\u00e9n Francisco, como su padre; pero que hab\u00eda a\u00f1os le ten\u00edan ya por muerto. Todo lo cual particip\u00f3 Don Domingo a su correspondiente de C\u00e1diz, que lo hizo notorio en el referido Convento de San Francisco, donde se manten\u00eda.<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-family: Lora, Georgia, serif; font-size: 18px;\">en orden a la circunstancia de las escamas, cuando lleg\u00f3 a Li\u00e9rganes, ten\u00eda algunas sobre el espinazo, y como una cinta de ellas desde la nuez al est\u00f3mago; pero a poco tiempo se le cayeron<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>Hasta aqu\u00ed la relaci\u00f3n remitida por el se\u00f1or <strong>Marqu\u00e9s de Valbuena<\/strong>, la cual poco despu\u00e9s fue confirmada en un todo por <strong>Don Gaspar Melchor de la Riba Aguero<\/strong>, Caballero del H\u00e1bito de Santiago, vecino del Lugar de Gajano, distante de Li\u00e9rganes cosa de media legua, en respuesta a su yerno <strong>Don Diego Antonio de la G\u00e1ndara Velarde<\/strong>, residente en esta Ciudad, que tambi\u00e9n me hizo el favor de solicitar el informe de aquel Caballero, el cual en su carta firma haber tenido algunas veces en su casa, y dado de comer al sujeto de esta historia. As\u00ed me la confirm\u00f3 toda otro Caballero llamado <strong>Don Pedro Dionisio de Rubalcaba<\/strong>, natural del Lugar de Solares, pr\u00f3ximo a Li\u00e9rganes, que tambi\u00e9n trat\u00f3 muy de intento a nuestro Nadante; y a \u00e9ste, en orden a la circunstancia de las escamas, deb\u00ed la individuaci\u00f3n, de que cuando lleg\u00f3 a Li\u00e9rganes, ten\u00eda algunas sobre el espinazo, y como una cinta de ellas desde la nuez al est\u00f3mago; pero a poco tiempo se le cayeron. Don Gaspar de la Riba dice en su Relaci\u00f3n, que en algunas partes del cuerpo ten\u00eda el cutis \u00e1spero al modo de lija. Con estas dos \u00faltimas advertencias se concilia el aparente encuentro de las noticias en orden a las escamas. Los que le vieron en su arribo a Santander, pudieron afirmar con verdad, que las ten\u00eda, porque de hecho las ten\u00eda entonces; y los que le vieron despu\u00e9s, afirmaron tambi\u00e9n con verdad, que no las ten\u00eda, porque ya se le hab\u00edan ca\u00eddo. Tambi\u00e9n algunos equivocar\u00edan el cutis \u00e1spero de algunas partes de su cuerpo con piel escamosa.\u201d<\/p>\n<p>\u201c\u2026 \u00c9l no solicitaba la comida; pero si se la pon\u00edan por delante, o si ve\u00eda comer, y se lo permit\u00edan, com\u00eda y beb\u00eda mucho de una vez, y despu\u00e9s en tres, o cuatro d\u00edas no volv\u00eda a comer: su asistencia continua era en casa de su madre; y si le mandaba llevar alguna cosa a casa de alg\u00fan vecino, iba, y la entregaba puntualmente; pero sin hablar palabra, y la que m\u00e1s frecuente se le o\u00eda era tabaco, de que tomaba mucho, si se lo daban: tambi\u00e9n pronunciaba algunas veces pan, vino; pero si le preguntaban si lo quer\u00eda, no respond\u00eda, ni por se\u00f1as significaba que se lo diesen; de donde se pas\u00f3 a hacer juicio hab\u00eda perdido la parte intelectual, qued\u00e1ndole solo la que se puede decir instintiva. Cuando le vi la primera vez, ya no ten\u00eda escamas, aunque s\u00ed la cutis muy \u00e1spera, y las u\u00f1as muy gastadas; aunque un anciano de aquel Lugar, hombre de muy buena raz\u00f3n, asegura, que cuando vino se le ve\u00edan algunas escamas el pecho, y espalda; pero que luego se le fueron cayendo. Iba a la Iglesia, si ve\u00eda ir a otros, o se lo mandaban; mas en el Templo de nada hac\u00eda caso, ni se le notaba atenci\u00f3n alguna a la Misa, ni dem\u00e1s funciones Eclesi\u00e1sticas\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u201c\u2026 El tiempo, que se mantuvo en Li\u00e9rganes, despu\u00e9s que vino de C\u00e1diz, no lo he podido indagar a punto fijo; pero por algunas probables circunstancias computo, que fue de nueve a diez a\u00f1os, al cabo de los cuales volvi\u00f3 a desaparecer, sin que nadie haya sabido, c\u00f3mo, ni su paradero\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo lo veis? Yo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Decimocuarto d\u00eda de confinamiento bajo el Teide (nevado). Dicen que las leyendas siempre se sustentan en algo real. \u00c9sta de Cantabria, por muy asombrosa que parezca, est\u00e1 datada y certificada por autoridades (civiles y eclesi\u00e1sticas) y prohombres de la Espa\u00f1a del siglo XVII. Y relatada aqu\u00ed por Feijoo. 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