{"id":1453,"date":"2020-04-01T10:00:08","date_gmt":"2020-04-01T10:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/lamoliciedeagullo.com\/?p=1453"},"modified":"2020-04-01T10:00:08","modified_gmt":"2020-04-01T10:00:08","slug":"cronicas-del-confin-abracadabra-xavier-agullo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/?p=1453","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas del conf\u00edn. \u201cAbracadabra\u201d (Xavier Agull\u00f3)"},"content":{"rendered":"<p>Decimonoveno d\u00eda de confinamiento bajo el Teide (ya poco nevado). Y, hoy, una pavorosa reflexi\u00f3n fabulada sobre los peligros del autismo electr\u00f3nico sin control\u2026<\/p>\n<p><em>La Guancha. Mi\u00e9rcoles, 1 de abril de 2020<br \/>\n<\/em>M\u00fasica recomendada: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=fhiNtanvImg\"><b>Negativland (Neu!)<\/b><\/a><\/p>\n<p>El ni\u00f1o hab\u00eda salido un pel\u00edn rarito, es cierto. Pero sus padres, la t\u00edpica pareja de adictos al trabajo, con dos puestos corporativos de responsabilidad, dos sueldos de altos ejecutivos y poco tiempo para perder en asuntos familiares, tampoco ayudaron. Y, claro, el ni\u00f1o, en manos de canguros muy pijas pero poco interesadas en su educaci\u00f3n, fue pasando sus primeros a\u00f1os en la soledad de su habitaci\u00f3n, eso s\u00ed, siempre llena de los m\u00e1s vanguardistas y complejos juguetes electr\u00f3nicos tra\u00eddos de las mejores tiendas de Londres y Nueva York.<\/p>\n<p>A los tres a\u00f1os y medio el chaval\u00edn ya era todo un fiera con la electr\u00f3nica. Quiero decir que, poco a poco, despanzurrando robots, m\u00f3viles, consolas, drones y ordenadores sencillos, el cr\u00edo hab\u00eda empezado a armar nuevas estructuras que completaba con diversas piezas de juegos de construcci\u00f3n y elementos que pillaba por la casa. Sus padres empezaron a desesperarse, no s\u00f3lo por lo poco que duraban los trastos en las manos del chaval, sino por el aut\u00e9ntico cementerio industrial en que hab\u00eda convertido su armario, lleno de restos inservibles de las entra\u00f1as de los juguetes que transformaba.<\/p>\n<p>La simple desesperaci\u00f3n dom\u00e9stica, sin embargo, dio paso, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, a una creciente preocupaci\u00f3n por el futuro mental de su reto\u00f1o. En el colegio, no avanzaba. Y su lenguaje, poco a poco, fue torn\u00e1ndose una extra\u00f1a jerga que, al parecer, hab\u00eda ido inventando durante sus exc\u00e9ntricos juegos de ingenier\u00eda l\u00fadica. El dichoso ni\u00f1ito siempre estaba en las nubes. Las visitas peri\u00f3dicas a un psic\u00f3logo de pago no mejoraron la cosa. \u201cEl ni\u00f1o tiene un mundo interior muy intrincado, muy incongruente&#8230; no llego a desentra\u00f1arlo\u201d, hab\u00eda concluido el buen doctor.<\/p>\n<p>A principios del quinto a\u00f1o la cosa lleg\u00f3 a extremos alarmantes. El criajo hablaba solo, se pasaba todo el tiempo con sus artefactos y su ex\u00f3tica jerigonza ya no recordaba a ninguno de los idiomas cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Y un d\u00eda sucedi\u00f3 lo inevitable: su padre, alarmado por los gritos provenientes de la habitaci\u00f3n de juegos, se levant\u00f3 del sill\u00f3n de dise\u00f1o, corri\u00f3 con disgusto el pasillo, abri\u00f3 la puerta y&#8230; S\u00f3lo tuvo tiempo de articular un grito cuando vio a su hijo desvanecerse, frente a una inexplicable construcci\u00f3n rematada por una especie de antena parab\u00f3lica de pega, en mitad de una vertiginosa vibraci\u00f3n del espacio-tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Decimonoveno d\u00eda de confinamiento bajo el Teide (ya poco nevado). Y, hoy, una pavorosa reflexi\u00f3n fabulada sobre los peligros del autismo electr\u00f3nico sin control\u2026 La Guancha. Mi\u00e9rcoles, 1 de abril de 2020 M\u00fasica recomendada: Negativland (Neu!) 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