{"id":1473,"date":"2020-04-06T11:52:12","date_gmt":"2020-04-06T11:52:12","guid":{"rendered":"https:\/\/lamoliciedeagullo.com\/?p=1473"},"modified":"2020-04-09T09:55:21","modified_gmt":"2020-04-09T09:55:21","slug":"cronicas-del-confin-un-coctel-redentor-xavier-agullo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/?p=1473","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas del conf\u00edn: \u201cUn c\u00f3ctel redentor\u201d (Xavier Agull\u00f3)"},"content":{"rendered":"<p>Vig\u00e9simo tercer d\u00eda de confinamiento bajo el Teide. Este cuento fue un encargo de <strong>Daniela<\/strong> y <strong>Niall<\/strong> (<a href=\"http:\/\/cocinafuturo.net\/\"><strong>Cocina Futuro<\/strong><\/a>) para su especial sobre el <em>bloody mary <\/em>de hace dos a\u00f1os. Todo un arrebato\u2026<\/p>\n<p><em>La Guancha. Lunes, 6 de abril de 2020<br \/>\n<\/em>M\u00fasica recomendada: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=dfQ7ieF7w4Y\"><strong>Blue valentine (Tom Waits)<\/strong><\/a><\/p>\n<p>Era un tipo brutal. Un toro desbocado. Aunque con un enorme \u00e9xito profesional. Pero ni este suceso logr\u00f3 darle una pizca de empat\u00eda. No, P. era hijo de la crueldad y la perfidia. La comprensi\u00f3n, la misericordia, eran cosa de d\u00e9biles, clamaba a menudo mientras tomaba las m\u00e1s atroces decisiones empresariales. L\u00f3gicamente, no se le conoc\u00edan amigos y la que fue su mujer, se dec\u00eda, se hab\u00eda auto desterrado lejos de la ciudad y de \u00e9l hac\u00eda a\u00f1os. No, P. era un solitario psic\u00f3pata de su trabajo \u2013la direcci\u00f3n general de un conocido grupo de comunicaci\u00f3n- y sus relaciones se limitaban a una peque\u00f1a corte de aduladores y a alguna que otra noche de neones y humo. No, no se le sab\u00edan tampoco novias ni amantes. P. era un b\u00e1rbaro.<\/p>\n<p>Transcurr\u00eda de esta insidiosa suerte su vida y nada indicaba que su trayectoria de malvado oficial fuese a truncarse, m\u00e1s bien al contrario: a medida que pasaba el tiempo, cada vez m\u00e1s aislado en su torre fortificada de marfil, P. iba pisando a todo el que se pon\u00eda por debajo, y ni el asfalto crec\u00eda tras de \u00e9l.<\/p>\n<p>Hasta que conoci\u00f3 a M. Fue en una de las cocteler\u00edas a las que acostumbraba a ir para darse un homenaje alcoh\u00f3lico tras un d\u00eda de trabajo y furor. A pesar de su misantrop\u00eda, all\u00ed pod\u00eda charlar con el <em>bartender<\/em> y, a veces, pocas, con alg\u00fan cliente transe\u00fante que desconoc\u00eda su fama, aunque casi siempre se ubicaba, solo, en un rinc\u00f3n de la barra acompa\u00f1ado del diario y un whisky de malta.<br \/>\nLa vio, sentada l\u00e1nguidamente en los sof\u00e1s, sorbiendo con parsimonia lo que parec\u00eda un <em>bloody mary<\/em>. Su mirada melanc\u00f3lica lo inquiet\u00f3 al momento. A los pocos minutos descubri\u00f3 con desaz\u00f3n que no pod\u00eda dejar de mirarla.<\/p>\n<blockquote><p>Tras aquella primera noche de sentimientos desnudos y ardor de madrugada, de un sturm und drang imposible, P. y M. ya no se separaron. La vida de P. dio un vuelco&#8230;<\/p><\/blockquote>\n<p>Ese rostro armonioso de desamparada belleza\u2026 Y esa tez p\u00e1lida, casi transparente\u2026 Sinti\u00f3 una extra\u00f1a nostalgia; pero, \u00bfde qu\u00e9? No pas\u00f3 demasiado tiempo hasta que resolvi\u00f3 acercarse a ella. Fue un abordaje f\u00e1cil, recibido por M. con una t\u00edmida sonrisa. Al rato ya estaba compartiendo un <em>bloody mary<\/em> con ella, transitando por conversaciones \u00edntimas que jam\u00e1s se hubiese imaginado poder mantener. P., entonces, ni se dio cuenta de que se hab\u00eda enamorado\u2026<\/p>\n<p>Tras aquella primera noche de sentimientos desnudos y ardor de madrugada, de un <em>sturm und drang<\/em> imposible, P. y M. ya no se separaron. Sin advertirlo, la vida de P. dio un vuelco asombroso. Cuentan los que vivieron aquellos d\u00edas raros que su habitual rictus se transform\u00f3 en sonrisa, que comenz\u00f3 a delegar funciones, que muchas tardes ya ni aparec\u00eda por el despacho\u2026<\/p>\n<p>P. y M., ajenos al mundo, convirtieron desde aquella primera tarde el <em>bloody mary<\/em> en su bebida fetiche. Cada d\u00eda, estuvieran donde estuvieran \u2013en casa, de viaje\u2026-, no pod\u00eda faltar el c\u00f3ctel. Los mejores vodkas, zumos de tomates exclusivos, limones violentamente frescos, sales y pimientas ex\u00f3ticas, la worcestershire\u2026 Era como un sue\u00f1o. D\u00edas de vodka y rosas.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el transcurso de los d\u00edas y las noches, P. fue observando con preocupaci\u00f3n una lenta pero progresiva decadencia f\u00edsica en M. Ni los mimos constantes, ni esas tardes apacibles bebiendo un <em>bloody mary<\/em> en los mejores lugares parec\u00edan iluminar el rostro de M., cada vez m\u00e1s marchito. M. se extingu\u00eda sin raz\u00f3n aparente ante sus ojos\u2026<\/p>\n<p>Un d\u00eda, al atardecer, Barcelona deshaci\u00e9ndose en la oscuridad frente a su terraza, P., como siempre, fue al mueble bar a preparar un bloody mary. Quiso la mala suerte que, cortando los limones, el cuchillo alcanzara su dedo y dejara caer un chorrito de sangre dentro del <em>highball<\/em>. P. se dispuso a cambiarlo cuando, atacado por una sorprendente sensaci\u00f3n at\u00e1vica en el est\u00f3mago, pens\u00f3 que no pod\u00eda haber mejor muestra de amor que fundir su sangre con la de su amada M. Excitado como un ni\u00f1o, sin decirle nada a ella, le sirvi\u00f3 el vaso\u2026<\/p>\n<p>La velada fue, curiosamente, m\u00e1s animada que jam\u00e1s. Cuando se acostaron, P. observ\u00f3 con sorpresa e incredulidad que la inquietante lividez habitual de la cara de M. se hab\u00eda tornado en un delicado rosa. Esa noche P. no pudo dormir. Tras examinar mentalmente las posibles razones de aquel repentino cambio en el aspecto y la jovialidad de M., ya de madrugada lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que fue la sangre, su sangre, la que obr\u00f3 la inopinada taumaturgia.<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de la ducha, todav\u00eda sin poder sacarse sus elucubraciones de la cabeza pero ya fresco, volvi\u00f3 a caer en el abatimiento. \u00a1Qu\u00e9 absurdo! Esto no pod\u00eda ser\u2026 No obstante, ya por la tarde, mientras preparaba el <em>bloody mary<\/em>, decidi\u00f3 volver a intentarlo. \u201cEres un est\u00fapido\u201d, dijo para su capote. Pero, m\u00e1gicamente, volvi\u00f3 a funcionar. M. vibraba de vida, de risas, de color. P. no pod\u00eda salir de su estupor.<\/p>\n<p>Desde aquella segunda tarde, ya convencido locamente de la maravilla, se arm\u00f3 de un peque\u00f1o y fino estilete que ocultaba en su chaqueta y, en cada uno de los <em>bloody mary<\/em> que le mezclaba a M., le a\u00f1ad\u00eda un chorro de su sangre. Pero\u2026 Mientras M. estaba cada d\u00eda m\u00e1s radiante, \u00e9l iba cayendo en la postraci\u00f3n. Y ni lo advert\u00eda. Ni cuando comenz\u00f3 a desfallecer y a desmayarse sin motivo. Para \u00e9l s\u00f3lo exist\u00eda M., s\u00f3lo ella, nada m\u00e1s importaba.<\/p>\n<p>La salud de P. fue de mal en peor hasta que, una hermosa tarde de nubes rosadas en el infinito, tras hacerse un tajo en la mu\u00f1eca m\u00e1s generoso de lo acostumbrado por culpa de los temblores que lo aquejaban, llev\u00f3 el <em>bloody mary<\/em> a la terraza y, tras dejarlo sobre la mesa y mirarse de nuevo en los alegres ojos de M., se desplom\u00f3\u2026<\/p>\n<p>Nadie sabr\u00e1 si lleg\u00f3 a ver la enigm\u00e1tica sonrisa de M. mientras el mundo se le fund\u00eda suavemente a negro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vig\u00e9simo tercer d\u00eda de confinamiento bajo el Teide. Este cuento fue un encargo de Daniela y Niall (Cocina Futuro) para su especial sobre el bloody mary de hace dos a\u00f1os. Todo un arrebato\u2026 La Guancha. Lunes, 6 de abril de 2020 M\u00fasica recomendada: Blue valentine (Tom Waits) Era un tipo brutal. Un toro desbocado. Aunque <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1474,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[128,105,148,126,144,28,130,114,33,142,32],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1473"}],"collection":[{"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1473"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1473\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1486,"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1473\/revisions\/1486"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1474"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/test.lamoliciedeagullo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}